Borges habla en un cuento de un mundo hecho de signos. Donde cada persona y cada cosa, cada vínculo y cada proceso, cada animal y cada flor son signos dentro de un código. Se trata de un mundo que se puede presuponer sin escuchar, comprender sin pensar y contar sin sentir. Basta con acceder a las claves de interpretación, los manuales y los diccionarios. La tragedia en el cuento es que el código se ha perdido y la gente vive en la mayor de las melancolías. Hay código, pero falta.

Ese mundo fabulado por Borges se parece mucho al nuestro, salvo que la melancolía se sustituye acá por una guerra a muerte por el control y la imposición del código: el lugar central de atribución de sentidos. Los códigos del mercado, la política o el periodismo dibujan día a día mapas saturados donde cada cosa-signo encuentra su lugar y su posición. Mapas que nos dan respuestas y seguridades. Nada que escuchar, pensar o crear: sólo códigos que leer y obedecer. Saco un manual y dice cómo hago. Monólogos por todas partes.

¿Qué es la alexia? Es un trastorno del lenguaje, por una lesión cerebral. La pérdida parcial o total de la capacidad de leer y escribir, cuando ya fue adquirida previamente. Ceguera a las palabras. Catástrofe de los sentidos. Vértigo y desconcierto por la ausencia de referencias pero también una oportunidad, porque los mapas dados se vuelven inservibles, en cada signo se abre una pregunta y hay que acercarse otra vez a las cosas para aprender a leer y escribir junto a ellas.

Tras la alexia, tenemos la oportunidad de dejar de ver signos en cualquier parte y aprender a ver y relacionarnos con mundos. Territorios, afectividades, formas de vida. Mundos que no se dejan conocer sin pensar, pensar sin escuchar y escuchar sin sentir. Mundos donde habitan las potencias capaces de modificar el estado de cosas. Mundos donde podemos reaprender a ver y vivir. ¿Sentís su bullicio? Escuchemos.

Los signos son para descifrar, contabilizar y conquistar. Los mundos son para pensar, narrar y habitar. No se trata de mirar otra cosa, sino de mirar de otro modo. La alexia es el comienzo de ese viaje. ¿Hacia dónde? Los acontecimientos nos guiarán.