“Cuando llego al Campo miro con detenimiento y busco los cambios, lo que no estaba el día anterior, lo que hoy pasa y ayer no. Y le hago un foto. Me guío por el instinto y cada día veo más cosas, o cosas más sutiles. Busco sobre todo descubrir aquello que normalmente no se cuenta y a aquellos actores a los que normalmente no se les reconoce un espacio y un rol.”

La mirada de Jorge Martín Sainz de los Terreros no es una mirada cualquiera, es una mirada bien afilada para ver cosas —objetos, plantas o artefactos— que podrían pasar desapercibidas, pero permiten entender mejor las reglas y normas (explícitas o implícitas) que rigen las relaciones en el Campo de Cebada. De mayo a agosto de 2015, este arquitecto, urbanista e investigador tomó notas, fotos y pequeños vídeos de objetos e interacciones en el Campo, con el objetivo de hacer una etnografía centrada en las relaciones socio-materiales y las “políticas de lo irrelevante”.
La idea que subyace tras las políticas de lo irrelevante es politizar aquello que se da de lado, que parece que no tiene importancia. Y se hace principalmente descentrando la mirada de lo humano. En vez de centrarse en el conflicto o en el consenso, se introduce una tercera categoría a la que hay que prestar atención, aquella que normalmente se considera como mero contexto: lo no-humano. Esta mirada, que bebe de la Sociología de la Ciencia y la Tecnología, y especialmente de la teoría del Actor-Red de Bruno Latour, propone una mirada relacional del mundo. Las cosas no son lo que son, sino las relaciones que las definen.
Estas relaciones socio-materiales son la base del trabajo de Jorge, así como de la conversación que tuvimos con él. Gracias a los objetos e interacciones que nos fue descubriendo, conseguimos mirar de otra manera el Campo y otros espacios similares. Tanto las imágenes como las palabras que reproducimos a continuación son suyas. Para conocer más sobre su proyecto de investigación, podéis visitar su blog Urbanismo Eventual, donde acaba de publicar las notas que tomó durante su último día en el Campo.
ALEXIA
Jorge regando en el Campo

Jorge regando en el Campo

objetos

LA CUERDA Y LA PANTALLA

Tengo una historia muy sencilla, pero muy significativa, que es la que me da pie a pensar que puedo fijarme en la idea de lo irrelevante. Un día, hay un concierto y ponen una sombra en las gradas porque hay mucho sol. Para ponerla, colocan una cuerda gruesa. Al cabo de unos días, veo que hay dos chavales jugando con ella, subiéndose, escalando, y manchando con los pies una pantalla. Pasan más días y en esa cuerda aparecen unos nudos, o sea, entiendo que a esos mismos chavales les había gustado y se habían puesto a entrenar. Unos días después, la cuerda desaparece, y después de otros días más, la pantalla se pinta de nuevo de blanco, para quitar las manchas de las pisadas.

Esto, que es algo que parece que no va más allá, despliega relaciones de poder bestiales. Los que han quitado la cuerda no han consultado a los que jugaban con ella, porque si se hubiera hecho, tendría que haber sido, supuestamente, a través de la asamblea. A lo mejor ha habido una relación informal, yo no lo he sabido nunca, pero lo que es seguro es que la cuerda ha desaparecido y, al poco tiempo, se ve que la pantalla se pinta, es decir, que había habido una relación indirecta entre dos grupos que habían estado interactuando, en el mismo espacio, a través de esta cuerda. Para unos, esa cuerda había supuesto un conflicto, para otros era una oportunidad. De esas, hay muchísimas. Y hablan de la mediación de los objetos.

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LA LLAVE

La llave del Campo es importantísima porque es muy codiciada, es el elemento al que quiere acceder todo el mundo. Hay millones de formas en las que se ha gestionado. Por ejemplo, ha habido llaves magnéticas, porque durante un tiempo alguien metía palillos y super glue en la cerradura para joderla; en ese momento, sólo la tenían dos personas. También, durante un tiempo, la llave estaba en el bar de enfrente, y el que llegaba, la cogía. En otro momento, había una llave con un código, y cuando demasiada gente lo sabía, se volvía a cambiar, y volvía a empezar esa especie de respiración: ahora lo sabemos muy pocos, ahora lo sabemos demasiados, entonces volvemos a saberlo muy pocos.

Y hubo un momento también de en el que cerraron tres o cuatro días el Campo. Eso fue un día que algunos llegaron y estaba todo lleno de mierda y de litronas rotas, y entonces se hartaron y cerraron el Campo para generar una cierta reacción. Y la reacción fue que los chavales del básquet se hicieron cargo. Sobre todo uno de ellos, que ha ido abriendo y cerrando durante tres meses, uno que vive en otro barrio y que decían que venía desde tan lejos porque hacía business. Pero en junio del año pasado también estos se hartaron, porque la condición era que si abrías tenías que cerrar y limpiar.

Y se cambió la forma de gestionar la llave cuando un chico vino a la asamblea y dijo: “Estos no quieren la llave, parecía que la querían, pero no la quieren, porque les estáis haciendo esclavos, les estáis obligando a limpiar todos los días, y ellos no quieren, y tienen una sensación de agobio, de tener una responsabilidad que no se merecen”. Ahí fue cuando salió la decisión contraria, que es que quien tiene la llave no limpia; ayuda a los demás a limpiar, conmina a los otros a hacerlo, pero no limpia.

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LA VALLA

La asamblea se considera el lugar donde se toman las decisiones, pero no siempre está allí la gente interpelada. A veces se hacen cosas, y una vez hechas, o a medio hacer, es cuando alguien dice que eso ya se había hablado en la asamblea. Ahora estoy pensando en un caso muy concreto: la valla. La han puesto para que la gente no salte por la noche. En febrero parece ser que hubo una asamblea donde se había tomado la decisión de poner la valla, pero nadie la ponía. En una de las últimas asambleas en las que estuve, hablaron otra vez de la valla. La discusión fue bastante rápida, ya cansados, porque siempre se llega a esa parte de discusión de la asamblea ya muy tarde, entonces se zanja muy rápido. Y la acción de poner la valla se va posponiendo hasta que, al fin, un día se aprueba el presupuesto, y efectivamente se pone la valla. Y cuando se pone, hay quien no está de acuerdo en cómo se lleva a cabo, pero ya está puesta.

La asamblea es la referencia para decir que había que poner la valla y por eso se ha puesto, pero no es la referencia para decir cómo había que hacerlo. El problema está en el cómo. O sea, se aprueban 500 euros de presupuesto para poner la valla, pero no se dice nada de si ese presupuesto tiene que pasar por la asamblea o no. Hay quien entiende que, como ya tienen el visto bueno, ya se puede poner la valla. Otros entienden que, antes de ponerla, tienen que ver el presupuesto, cómo está desglosado, y entonces decidir si se puede hacer esto o lo otro. Pero eso retrasaría la ejecución de la valla. Entonces, hay unos que tiran por la directa y van haciendo, esté mejor o peor.

valla

LAS PAREDES Y LOS GIRASOLES

Lo que más me interesa es pensar en qué foros se pueden leer a aquellos que no opinan y, por eso, los busco en las paredes. Ahí leo acciones que se hacen, que no están hechas para ser leídas por otro, sino que, simplemente, están hechas. Por ejemplo, las pisadas en la pantalla que decía antes. Son muy abstractas, pero ahí están diciendo algo: quiero hacer deporte y no tengo espacio.

Los grafitis lo que hacen es marcar territorio, pero podría ser también una forma. Leer las paredes. Permitir una zona de mensajes. Eso sería un foro diferente, que se va limpiando, pero van saliendo otros mensajes. Esos mensajes se podrían recoger en la asamblea.

Los girasoles también definen muchísimas cosas y es algo que le ha dado una vida especial a aquellos que estaban intentando hacer algo con el huerto. Si surgen es porque esa parte no la han machacado, incluso la cuidan. Muy pocas veces, pero sí existen esos pequeños instantes donde alguien del huerto va a regar y ya está regando un chaval del básquet.

150520 (pintura sobre pintura, del whatasapp del campo)

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girasoles

 

ideas e interacciones

ACTAS EXPANDIDAS

Hay normas que se considera que existen, pero que no se pueden ver en ningún sitio, porque nadie lee las actas. Y están en un proceso de construir un decálogo que nunca se hace, siempre queda pendiente para la semana que viene. ¿Cómo se transmiten entonces las normas? Por transmisión oral, que es como un teléfono estropeado, y siempre queda la versión de quien ha ido a la asamblea.

Creo que habría que solucionar la transparencia en las tomas de decisiones. Y no hablo sólo de las que se toman en asamblea, sino de las cosas que van pasando. Algún tipo de actas expandidas o participadas.

Creo que sería bonito pensar un formato donde esas actas van dando cuenta de actividades que han pasado, pequeños conflictos e historietas, que luego se pueden recopilar, o no, en otros lugares. Un archivo, una memoria.

Hay ciertas cosas que son muy importantes, y que no se sabe dónde están. Estaría bien tener cierta capacidad de búsqueda de cosas clave. Por ejemplo, el decálogo, aunque esté a medio hacer. O estas pequeñas normas que siempre van cambiando: cuándo se cierra y cuando se abre, cuántas horas se puede poner música… Aunque también es verdad que, gracias a que no estén escritas, se puede jugar con ellas, incluso frente a los vecinos con los que han acordado en esas mismas normas.

actas expandidas

EL PATIO DE LA CÁRCEL

Una de las definiciones del Campo que voy recopilando dice que es como un patio de la cárcel: por el espacio, los momentos del básquet y la forma en la que se mueven los grupos de chavales. Hay muchísimas miradas. Yo nunca he llegado a tener trato directo con el grupo de chavales que trapicheaba. Eso sí, ellos ya me reconocían. Y, por ejemplo, una de las cosas que nos dijo un chico en una asamblea fue: “Tenéis que saludar a la peña, tenéis que venir y saludar a todo el mundo”. Entonces, yo dije: “Ah, pues voy a empezar a saludar”. Le saludaba a él, a otro que medio conocía, y a otros les hacías un gesto, y ellos ya te reconocían, formabas parte de su mundo, pese a que no lo seas, pero ya sabían más o menos quien eras tú, te tenían localizado, ya no eras un extraño.

La música también es importantísima, porque impone un espacio: este es mi territorio, no te sientes aquí, porque aquí queremos sentarnos nosotros. Con un altavocito así que tiene una potencia de tres pares de cojones.

Y está muy presente la imposición “por mis cojones”. O sea, no “por mis cojones”, sino por una presencia, una capacidad dialéctica, que hace que a uno no se le discuta y que otro imponga ciertas cosas. No tanto porque sea un hombre, sino porque las formas son muy masculinas. Que en general, además, son tíos, pero las únicas chicas que han conseguido, digamos, imponerse, o tener una cierto poder, son chicas que tienen unas formas muy masculinas.

150915-1 Kit para el Campo

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LEGITIMIDAD EN RED

El otro día salió la idea de una “asamblea de bandas”. No me interesa que fuese una asamblea. Sería posible que fuesen distintos mecanismos a través de los cuales cada uno se comunica, porque en la asamblea tienes que construir una especie de lenguaje común, que siempre es imposible. Pero si, además, juntas gente que, simplemente, no interactúa con esos mecanismos, les estás poniendo en una posición de inferioridad frente a otros que sí saben actuar en esos lugares. O sea, entiendo que cada una de las bandas se maneja mejor en ciertos foros. Unos sabrán hacerlo mejor por el whatsapp, otros jugando al básquet, otros haciendo un rap o un concierto, otros haciendo una asamblea.

Yo lanzaba la idea de “concatenación de legitimidades” o “legitimidad en red”, que de hecho ya se da. Justo ahora estoy trabajando en cómo podría ser un foro que no sea único, que sea múltiple. Se concatenan legitimidades cuando, por ejemplo, le pides a alguien que limpie y él no te reconoce como alguien que pueda mandarle, incluso puede decirte: “Pero tú quién eres para mandarme a mí”. Entonces, para conseguir que lo recoja, lo que hay que hacer es encontrar a alguien al que él, o ella, sí reconozca como legítimo.

Las formas de la asamblea son unas, que han estado desarrollándose mucho tiempo y hay gente más puesta que otros en ella, entonces tienen más capacidad de ejercer poder, aunque sea sólo por dirigir la agenda. La fórmula de interacción en whatsapp es diferente. El whatsapp lo ve muchísima más gente, y se participa muchísimo más que en la asamblea, pero está “estipulado” que el lugar de decisión tiene que ser la asamblea. Aunque yo creo que es mucho menos efectiva. El whatsapp funciona de distintas maneras: aquellos que mandan mensajitos de voz, aquellos que mandan escritos, aquellos que solo se pasan chorradas… Es un lenguaje en que pueden confluir “tribus” que en la asamblea no podrían confluir.

legitimidad

CUIDADOS CRUZADOS

Estaba intentando pensar qué diferencia hay entre los chavales del básquet en el Campo o en una plaza pública normal, sin vallas ni nada. ¿Qué es lo que ellos hacen distinto dentro que fuera? El otro día me fui con Alberto Nanclares a dar un paseo por las plazas de barrio. Y él decía: “Esto está igual de sucio que la Cebada o más”. Hay una constante querencia por limpiar el Campo cuando hay muchas partes de la ciudad que están muy sucias y no pasa nada. Yo creo que los chavales del básquet sí que se preocupan del espacio, lo hacen un poco a su manera, y lo hacen por motivación propia, por tener la cancha abierta, o por poder pasear al perro.

Y luego están todos esos que cuidan desde distintos lugares. Unos, por ejemplo, se preocupan de que nadie mee en el huerto. Y otros, de otras cosas. Hay preocupaciones cruzadas.

Hay que hacer que los intereses convivan. También está el punto de no hablar de consensos, sino de aceptación de un adversario. De un conflicto. Y no tiene porqué resolverse.

150918 Cruces entre niños y perros