Este artículo parte de mi participación en la Mesa Redonda sobre Transmedia en la Feria del Libro de Tarazona, junto con Luisa Miñana, Manuel Martínez Forega y Jaime Miñana.
¡Gracias a todos ellos!
José Miguel Fernández-Layos.

Hay términos que, cuando queremos aprenderlos, ya han pasado de moda y han sido sustituido por otros. ¿Sucederá también con Transmedia? Aún no podemos saberlo, pero de momento es un término que expresa una realidad cada vez más creciente.

La definición que nos da Wikipedia puede servirnos como un buen punto de partida: “La narrativa transmedia, narración transmedia o narrativa transmediática es un tipo de relato donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión.”

Aunque es un término asociado sobre todo a la ficción, yo ahora quiero centrarme más en el campo de la no ficción, es decir, en cómo contar historias reales a través de distintos medios y formas de narrar que se complementen; es decir, que al unir todas las piezas formen un todo que sea más satisfactorio que la mera suma de las partes, y que, además, nos permita interactuar de alguna forma con ello. Pero quizá sea más fácil hacernos a la idea de lo que es si vemos algunos ejemplos.

Mujeres en venta

El primero ejemplo del que me gustaría hablar viene de Argentina, se llama Mujeres en venta y tiene un subtítulo bastante descriptivo: “Trata de personas con fines de explotación sexual en Argentina”. Y para contar precisamente eso han diseñado un proyecto transmedia que incluye distintas piezas.

Recorrido transmedia

Por un lado, cuentan con una webdoc, es decir un documental multimedia interactivo que podemos ver en la misma web. En él, te cuentan historias de víctimas de trata y testimonios de especialistas. También han diseñado un apartado que nos invita a difundir y denunciar hechos que puedan estar vinculados a la trata de personas.

Por otro lado, también hay una serie de cómics que te cuentan la historia de Sofía, una adolescente que logra escapar de un prostíbulo. El guión está basado la información de la sentencia judicial de un caso que se juzgó en Argentina en el año 2012. Los cómics se pueden encontrar en la revista impresa “El Eslabón” o en formato digital en la misma web.

Captura cómic

Esta relación entre lo online y lo offline está muy presente en todo el proyecto.

Por ejemplo, también diseñaron también carteles callejeros que escondían mensajes en realidad aumentada que podías ver con el móvil, pantallas led en la vía pública que mostraban pequeños vídeos, un documental de televisión que se emitió en un canal argentino, un libro y varios movisodios, que son píldoras breves de vídeo, de hasta tres minutos de duración, pensadas para poder verse en cualquier momento desde el móvil.

Por último, incorporaron en la web un mapa colaborativo en permanente actualización con datos de mujeres desaparecidas, mujeres rescatadas y sitios denunciados por explotación sexual: prostíbulos, cabarets, pisos privados, etc. Además, te daban la posibilidad de colaborar con el mapa. Si encontrases datos sobre mujeres desaparecidas o conocieses lugares donde las mujeres fuesen explotadas, puedes incluir el caso en el mapa de forma totalmente anónima.

Mapa

Montelab: el reto de ser propietario

El segundo ejemplo es un especial que hizo TVE sobre la burbuja inmobiliaria que contaba con dos documentales que podías ver tanto en televisión como en la web. Hasta ahí todo muy tradicional. Pero el especial también incluía un tercer documental al que podías acceder solo de forma online. Se llama Montelab y lo describen como “una propuesta interactiva en la que el usuario puede vivir la experiencia de comprar un piso antes del estallido de la burbuja inmobiliaria”. Es lo que se llama un docugame, una especie de videojuego o aventura gráfica que, en este caso, te pone en la piel de alguien que ha comprado en las afueras justo antes de estallar la burbuja inmobiliaria. Y según las decisiones que tomes, podrás salir bien de la situación o volver a la casilla de salida.

Montelab

En el camino, mientras vas jugando, te van suministrando las mismas informaciones, estadísticas y demás que podrían haberte metido en un reportaje escrito o un documental más tradicional, pero las ventajas de hacerlo así son dos. Por un lado, la diversión: es una forma más amena de estar informado. Y por otra, el hecho de experimentarlo tú mismo te ayuda a empatizar más con quien haya pasado por esa misma situación, es decir, puedas llegar a identificarte con él porque tú también has tenido que tomar esas mismas decisiones.

Viaje interactivo de la BBC

La BBC hizo algo parecido con los desplazados sirios. Recogió los testimonios de cientos de ellos para armar un viaje interactivo que te obligaba a reflexionar sobre los peligros que se encuentran en su intento por llegar al continente europeo y a tomar las las difíciles decisiones que tienen que tomar ellos en el camino. Según aciertes o no, puede llegar a Italia o morir ahogado.

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En este caso, la BBC recibió algunas críticas por “frivolizar” un tema tan difícil. Podéis encontrarlo aquí y juzgad por vosotros mismos.

Proyecto Quipu

Otro ejemplo es el Proyecto Quipu. La idea parte de un hecho muy concreto: durante la década de los 90, el Estado peruano esterilizó a más de 200.000 mujeres y más de 20.000 hombres; muchos de ellos forzados, bajo presión o con engaños. Las víctimas siguen luchando porque se reconozca y se repare este hecho, y para colaborar con ellas nace este documental interactivo que registra sus testimonios a través de una línea telefónica gratuita y una página web. De este modo, los participantes pueden narrar sus testimonios, escuchar historias compartidas por otros y grabar las respuestas.

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Los testimonios pueden escucharse aquí

En este caso, son los usuarios que llaman quienes en realidad van tejiendo la historia, y no tanto un creador que la haya pensado antes de principio a fin. El equipo de Proyecto Quipu se encarga solamente de recibir los mensajes por Internet, moderarlos, transcribirlos y, en algunos casos, traducirlos.

¿Ahora o desde siempre?

Tras conocer estos y otros proyectos, la pregunta es obligada: ¿y por qué será que ahora surge todo esto? Quizá responda a la demanda de los nuevos usuarios, lo que el pensador italiano Franco Berardi “Bifo” llama Generación post-alfa, en la que, por primera vez en la Historia, existen personas a las que las máquinas les enseñan más que sus propias madres.

No es casualidad que en un estudio que se realizó a jóvenes de Brasil, Estados Unidos y Reino Unido, estos decían preferir narrativas que incorporasen lo que llaman las 4 I:

1) Inmersión: Posibilidad de entrar de forma mucho más profunda a la historia y tener una experiencia diferente.

2) Interactividad: Tener la capacidad de cambiar los elementos de la historia y poder interactuar con otros usuarios.

3) Integración: Acceder a una historia que se extienda a través de distintas plataformas, incluso que vaya entre el mundo online y el mundo offline o real.

4) Impacto: La narrativa inspira al usuario a realizar acciones en el mundo real.

Sin embargo, también hay críticos que se plantean si no estaremos tendiendo a un mundo en el que estamos sobreestimulados, en el que tendemos a rellenar todas las pausas. Por ejemplo, el pensador Peter Pál Pelbart cree que uno de los temas más importantes en nuestros tiempos es la imposibilidad del silencio. Hoy en día, vivimos saturados de imágenes, palabras y sonidos, y Pál Pelbart sugiere que tal vez lo más difícil, lo prácticamente imposible, sea desconectar y poder generar burbujas de silencio. Crear nuevos medios de interrupción. Tirar del freno de emergencia del tren. Aunque con una interrupción así de abrupta, sean posibles los descarrilamientos, Pál Pelbart piensa que son necesarios.

PPP

Peter Pál Pelbart. Fuente: Lobo suelto!

Hay también quienes, como Alvaro Liuzzi, ha comparado el relato transmedia con una orquesta sinfónica, en la que se llega a una experiencia sensitiva gracias a los distintos instrumentos, que a veces se siguen unos a otros y otras veces se superponen. Puede que esto sea casi lo contrario a la visión que tiene Pel Pelbart, él que añora tanto ese silencio.

Más polémicas: también hay quienes, como Carlos Scolari, defienden que no es un tema tan moderno, sino que ya el Cristianismo creó la primera narrativa transmedia. Según este argumento, para contar aquellos hechos que dieron forma al Cristianismo (sin meternos ahora en si estos “hechos” entran en el campo de la ficción o la no ficción) se recurrió a distintas plataformas: la Biblia, los sermones, los cuadros, incluso las procesiones de Semana Santa, que, de alguna forma, son un tipo de performance donde la gente interactúa.

Frente a esa gran transmedia, la otra gran religión —el Islam— defiende que es la palabra y solo ella la que importa, sin tener que recurrir a imágenes ni otros tipos de formato. De hecho, hay un verso en el Corán que dice: “Y cuando el Corán sea leído, escuchadlo con atención y guardad silencio para que se os tenga misericordia”. Algo que, quizá, agradaría a Pál Pelbart.

Más proyectos transmedia:

Observatorio del documental interactivo

Malvinas 30

Seat: las sombras del progreso

Pregoneros de Medellín

Segunda frontera

Out of my window

Digital Me

Webdocs (blog de TVE)

Producciones transmedia de no ficción (Fernando Irigay)_