Gezi es un parque público en la plaza Taksim de Estambul. Un plan urbanístico proyectaba construir un centro comercial en el parque y un grupo emprendió protestas desde 2012. El 27 de mayo de 2013, la empresa constructora comenzó a talar los árboles y se hizo un llamamiento urgente para defender el parque. La policía atacó las protestas pacíficas de manera brutal y provocó que miles de personas se unieran a ellas. Se ocupó el parque y el movimiento fue más allá de la defensa del parque: se convirtió en un levantamiento contra el gobierno autoritario turco y se extendió a otras ciudades. El parque Gezi fue asaltado y desalojado por la policía el 15 de junio, pero el levantamiento continuó en diferentes lugares y más tarde se convirtió en una serie de foros. El movimiento mantuvo durante toda su existencia varias exigencias: las reivindicaciones principales fueron terminar con el régimen autoritario, el derecho a la libertad de expresión, poner fin a la violencia policial y preservar el parque. Çiğdem Öztürk, periodista y activista, participó en las ocupaciones del Parque Gezi en 2013.
Todas las fotografías son de la exposición #efectoGEZI de Oriana Eliçabe, un proyecto inspirado en los memes y superhéroes que nacieron los días de ocupación del parque. Los protagonistas son personas que, como muchos otros cientos de miles, ayudaron a salvar el parque Gezi y a abrir en Turquía “un nuevo paradigma social cargado de nuevos valores, creatividad y resistencia”.
Çiğdem Öztürk

¿Sigue vivo, y cómo, el legado de las plazas?

Gezi es parte de un legado vivo que tiene sus raíces en el pasado. Ahora sin duda es una de las referencias colectivas más importantes. Aunque la definición del movimiento es todavía ambigua, los términos clave son levantamiento, lucha y posibilidad. Durante los últimos días de las movilizaciones, Daft Punk lanzó una de sus exitosas canciones, “Get Lucky!” Un amigo citó la letra de la canción pensando en Gezi: “Hemos llegado demasiado lejos / para darnos por vencidos / Así que vamos a elevar el listón”. Seguimos pensando lo mismo. Y como he dicho anteriormente, aunque la gente ha tomado caminos diferentes, Gezi es una referencia muy fuerte para todos.

¿Cuál es la realidad y la vitalidad a día de hoy del mundo de iniciativas que eclosionaron en las plazas?

No estoy muy segura de las iniciativas nacieran mayoritariamente en las plazas. Especialmente en Estambul, las primeras personas que ocuparon Gezi provenían de diferentes luchas y movimientos políticos. Antes de Gezi, en un mismo día podía haber varias manifestaciones a la vez -aunque algunas no reunieran más de 100 personas- en la calle Istiklal (una famosa calle cercana al parque de Gezi): desde La Gente del Sábado que protesta contra las desapariciones forzadas de personas durante los años 80 y 90 aún sin resolver, en su mayoría madres que se reúnen allí todos los sábados desde 1995, a las marchas de solidaridad con los periodistas despedidos por unirse al Sindicato de Trabajadores de la Prensa. Y también el 8 de marzo, el 1º de mayo, la marcha del Orgullo Gay eran y son fechas celebradas por miles de personas. Hay una continuidad en las luchas.

Woman in black La chica de negro se convirtió en el símbolo de la resistencia pacífica en Gezi Park. Un fotógrafo captó el momento que un tanque de agua disparaba sobre su pecho un chorro a presión mientras ella levantaba sus brazos. Del imaginario colectivo surgieron diversos memes donde la joven parecía detener el ataque con su pecho e instaba a vencer el miedo.

Woman in black: La chica de negro se convirtió en el símbolo de la resistencia pacífica en Gezi. Un fotógrafo captó el momento que un tanque de agua disparaba sobre su pecho un chorro a presión mientras ella levantaba sus brazos. Del imaginario colectivo surgieron diversos memes donde la joven parecía detener el ataque con su pecho e instaba a vencer el miedo.

Entre los participantes de Gezi, las feministas, el movimiento LGBTI y los Musulmanes Anticapitalistas estaban en primera línea y fueron muy eficaces. Sin lugar a dudas se fortalecieron en Gezi. Otro componente que debe mencionarse es el de los trabajadores “de cuello blanco”. Como dijo Michael Hardt en el artículo que escribió tras el tiempo que pasó en Estambul un año después de Gezi, los trabajadores de cuello blanco están cambiando la definición de la clase obrera: “La composición de las acampadas de Gezi y del movimiento post-Gezi debe entenderse en términos de fuerza de trabajo. Llama la atención que, de manera general, los activistas de Gezi describan la pertenencia de clase de los más activos en el movimiento como ‘cuellos blancos’ (beyaz yaka): urbanos, jóvenes y muy educados, pero a menudo mal pagados y precarios. Interpreto que aquí ‘cuello blanco’ se refiere a un cruce entre los trabajadores alienados de la burocracia, como los nombró C. Wright Mills en la década de 1950, y el recién emergido cognitariado. Los activistas suelen insistir, por ejemplo, en que ‘no somos clase media, somos trabajadores, trabajadores de cuello blanco’. Una referencia reveladora de la vida del ‘cuello blanco’ durante las protestas, que me citaron en más de una ocasión, es la película El club de la lucha: una doble vida, vestido para el trabajo de oficina durante el día y luchando contra la policía por la noche. Uno de los resultados positivos de Gezi ha sido sin duda el de avanzar en el conocimiento de la composición de clase contemporánea, reconsiderar la naturaleza de la clase obrera a la luz de estas nuevas categorías laborales en expansión”.

Unas semanas antes del primer aniversario de Gezi, se produjo el desastre de la mina de Soma (donde 301 mineros murieron debido a sus malas condiciones de trabajo) y los manifestantes eran principalmente trabajadores de cuello blanco inspirados en Gezi.

Lo más prometedor que ocurrió después de que se vaciaran las plazas fueron los foros. En muchas partes diferentes de Turquía, se celebraron foros en espacios públicos, parques, etc. Estos foros se transformaron en grupos de solidaridad barrial (lamentablemente no a gran escala) como Defensa de la Ciudad de Estambul (İstanbul City Defence) que está luchando contra grandes proyectos anti-ecológicos como el Tercer Puente, el Tercer Aeropuerto etc. Esta lucha está directamente vinculada al levantamiento de Gezi. Y también se puede mencionar en este punto la Red Solidaria de Inmigrantes que trabaja con los refugiados.

¿Cuáles han sido los efectos, los logros o las victorias (más o menos visibles) de los movimientos de las plazas?

Lo primero que Gezi ha modificado en Turquía es la relación de la gente común con los medios de comunicación. Los conglomerados mediáticos tienen todavía mucho poder, pero ahora la gente es más escéptica. Por ejemplo, lo que ha sucedido recientemente en las ciudades kurdas del sudeste del país no ha obtenido una gran respuesta en la parte occidental de Turquía y los principales medios de comunicación siguen sin cubrir la guerra que tiene lugar allí, pero la mayoría de gente es más crítica. Se cuestiona la muerte de soldados y guerrilleros.

El cambio en la definición de la clase trabajadora, mencionado en la respuesta anterior, ha dado lugar a algunas admisiones de trabajadores freelance en los sindicatos. Por ejemplo, el Sindicato de Prensa ahora admite a periodistas freelance, traductores, etc. Es un pequeño ejemplo de un logro muy importante para los trabajadores precarios. Y, por supuesto, uno de las principales victorias de Gezi fue que el proyecto de centro comercial fue cancelado y el parque se ha salvado hasta ahora.

¿Cuáles dirías que han sido las características del movimiento que pueden ser más importantes más fecundas para el futuro de la política de transformación social?

La característica clave de Gezi que ofrece un mayor potencial de futuro es la autonomía. Hemos experimentado casi dos semanas “sin Estado”. Como dije antes, los términos clave son lucha y posibilidad. Y no olvidemos la “memoria”, pero no un recuerdo nostálgico, sino una memoria política, con reivindicaciones de un futuro mejor.

Istanbul United Seguidores de fútbol de diversos equipos enfrentados ancestralmente en los encuentros deportivos cambiaron el campo de la confrontación por el campo de la colaboración, esta vez, en el césped de Gezi Park. La máscara de V de Vendetta fue un símbolo que acompañó todas las movilizaciones.

Istanbul United: Seguidores de fútbol de diversos equipos enfrentados ancestralmente en los encuentros deportivos cambiaron el campo de la confrontación por el campo de la colaboración, esta vez, en el césped de Gezi. La máscara de V de Vendetta fue un símbolo que acompañó todas las movilizaciones.

En Gezi, una de las cosas más importantes fue el hecho de que las voces de la gente fueron escuchadas por igual. El empleo del lenguaje iba más allá del que tiene en la vida cotidiana. Gezi mostró que el lenguaje no sólo sirve para la comunicación, sino también para la transformación. Y también la escucha.

Hay varios ejemplos sobre este poder del lenguaje. El Municipio de Estambul adoptó la consigna más famosa de Gezi Her yer Taksim her yer direniş” (En todas partes Taksim, en todas partes la resistencia) para los anuncios de la nueva línea de metro, transformándola en “Her yer metro here yere metro” (En todas partes el metro, el metro a todas partes). Es un ejemplo de la vulnerabilidad de las instituciones al poder del lenguaje del Gezi. Las corporaciones tampoco son inmunes y también adoptan ahora el vocabulario del movimiento.

Con una memoria política y colectiva viva, las prácticas y los saberes de Gezi pueden reactivarse en cualquier momento. El levantamiento reciente en la región de Cerattepe en el Mar Negro, en Artvin, es un buen ejemplo de ello. El levantamiento de Gezi fue un caso perfecto de lo que Lefebvre denominaba el “derecho a la ciudad” y, por supuesto, ha influido e influye en otras luchas en el país. Actualmente, estamos asistiendo a la Nuit Debout en Francia, ¡sin duda necesitamos más Nuit Debout!

Los movimientos de las plazas fueron acontecimientos que activaron una creatividad ilimitada. ¿Qué efectos ha tenido esta explosión en el campo cultural, en el campo de la creación y la expresión?

La explosión de creatividad estaba allí mucho antes. En lugar de definirla como resultado de Gezi, diría que fue una de sus razones. El humor ha sido también un elemento muy importante del levantamiento en Turquía. Hubo grandes ejemplos de culture jamming o resistencia cultural (pintadas, eslóganes, vídeos, etc.). Una parte importante de la gente que ocupaba la plaza eran fervientes lectores de revistas de humor. Las revistas humorísticas en Turquía son una alternativa muy importante: ejercen como verdaderos medios de comunicación independientes y venden a veces incluso más que los medios oficiales. En la esfera cultural en Turquía después de Gezi, el movimiento está ahí como una referencia muy fuerte, aunque sea muchas veces indirectamente.

Woman in Red Su cabellera se elevó siguiendo la fuerza del spray del gas pimienta que un policía leroció en la cara. La imagen que circuló por las redes sociales mostraban a la chica de rojo en una escala mucho mayor que la del policía, simbolizando el crecimiento de la resistencia pacífica y creativa en el Gezi.

Woman in Red: Su cabellera se elevó siguiendo la fuerza del spray del gas pimienta que un policía le roció en la cara. La imagen que circuló por las redes sociales mostraban a la chica de rojo en una escala mucho mayor que la del policía, simbolizando el crecimiento de la resistencia pacífica y creativa en Gezi.

La producción cultural en sí misma es también una forma acción política. Lo que ocurrió hace tres años aquí y allá, en todos los demás países, fue una reafirmación de que la lucha por la libertad sigue buscando nuevas formas. Los artistas han sido una parte muy importante del movimiento.

¿Por medio de qué caminos se ha tratado de desactivar la potencia de los movimientos y de las nuevas formas de politización?

El tiempo entre las dos elecciones generales de 2015, con los atentados de por medio, ha sido el período en que se ha tratado de “desactivar” el potencial. Dos años después de Gezi, hubo elecciones generales en Turquía y la gente impulsó al Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que tiene sus raíces en el movimiento político kurdo. HDP fue un claro resultado de Gezi y representó la esperanza en una nueva política, que en las primeras elecciones de junio consiguió 80 escaños en el Parlamento (de un total de 550), lo que supuso una gran victoria dentro de aquel contexto. Pero el AKP (el partido gobernante de Tayyip Erdoğan) logró repetir las elecciones unos meses más tarde, en noviembre, con el pretexto de que las elecciones de junio habían conducido a un parlamento sin mayoría. Y en el período siguiente colapsaron las negociaciones de alto el fuego entre el PKK y el Estado turco. Por último, el Parlamento votó una nueva enmienda constitucional que revocará parcialmente la inmunidad de los parlamentarios, diseñada especialmente para expulsar a los miembros del HDP del parlamento. Así se ha tratado de erradicar la nueva política del sistema representativo.

Turquía ha sido siempre un país autoritario. La represión persiste y se desarrolla de nuevas formas. Los medios de comunicación son silenciados ahora de manera más despiadada que antes. De acuerdo con cifras de la ONG Freedom House, en materia de libertad de prensa Turquía ocupa el lugar 156 entre 199 países

Los ataques con bomba y las tácticas bélicas pueden volver a inculcar el miedo en cualquier momento. Es lo que ocurre en la mayoría de los lugares, por ejemplo en Siria. En Turquía, los atentados han causado una sensación general de pánico y miedo.

¿Dirías que las vidas han vuelto en general a la normalidad?

No, en absoluto. La vida de la gente no ha vuelto a la normalidad. Siria, Egipto, Grecia, España, Túnez, Turquía… Para todos estos países, son tiempos extraordinarios. Vivimos en todas partes en un estado de tensión y malestar. En Turquía, después de que el gobierno suspendiese el proceso de paz, el ataque sobre ciudades kurdas y sus secuelas nos coloca muy lejos de la normalidad, aunque como decía antes no haya habido por el momento una respuesta fuerte en la parte occidental de Turquía.

Talcid Woman Talcid Man era una especie de superhéroe que servía y protegía de aquellos que supuestamente tienen que servir y proteger (la policía). Este personaje nace a partir de una foto donde un joven con un fumigador en la espalda cargado con Talcid asiste a otros manifestantes. Este medicamento para la acidez diluido en agua, sirvió para aliviar el ardor que producen los gases lacrimógenos en la piel.

Talcid Woman: Talcid Man era una especie de superhéroe que servía y protegía de aquellos que supuestamente tienen que servir y proteger (la policía). Este personaje nace a partir de una foto donde un joven con un fumigador en la espalda cargado con Talcid asiste a otros manifestantes. Este medicamento para la acidez, diluido en agua, sirvió para aliviar el ardor que producen los gases lacrimógenos en la piel.

Las “grandes ausencias” de estos movimientos (ausencia de jefes, de programa, de estructuras…), ¿han sido potencias o límites?

Estas “ausencias” han fortalecido el movimiento. Pero hay que tener en cuenta lo siguiente: el vacío de estas “ausencias” se llenó de memoria. Quiero decir que, a lo largo de la ocupación de Gezi, los líderes inspiradores, las estructuras y los programas de todos los tiempos estaban en cierto modo presentes como recursos disponibles. El término “rizoma” de Gilles Deleuze y Félix Guattari explica muy bien lo que quiero decir. Como escriben en Mil mesetas: “A diferencia del árbol o de sus raíces, el rizoma conecta cualquier punto a cualquier otro punto (…) se puede romper un rizoma, interrumpirlo en un punto determinado, pero se desarrollará de nuevo en una de sus viejas líneas, o en líneas nuevas”. Gezi reactivó y reinventó el depósito de memoria de los líderes inspiradores de izquierda, las estructuras y los programas de izquierda de todos los tiempos.

¿Cómo ha sido la relación de las plazas con la política que aspira a representarla o expresarla o traducirla electoral, institucionalmente?

“Representación” es un término sensible. Las nuevas fuerzas políticas han aprendido mucho de los movimientos de las plazas, pero en cada caso (Syriza, Podemos, Sanders) es diferente. Turquía tuvo su momento con el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), pero como he explicado antes el sistema institucional volvió a tomar las riendas. No hemos visto ningún cambio positivo todavía en términos electorales. Lo importante es transformar la política. Necesitamos pues un proceso de transformación en el que son indispensables las voces plurales de la calle. Pero la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es un buen ejemplo de que hay puentes posibles.

En el “tiempo del después”, es decir, cuando ya no existe la plaza llena, o el movimiento como centro de energía, cómo continuar sin deprimirse, sin nostalgia?

Eduardo Galeano cita en una entrevista un graffiti que había visto en una calle de Bogotá: “Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”. No creo que la “normalidad” sea una de las características de los tiempos que vivimos. ¿Estamos viviendo ahora la preparación silenciosa de una nueva ola de movimientos? La respuesta es sí, a ciencia cierta, porque la lucha no se acaba nunca. Ahora asistimos a Nuit Debout en Francia y tal vez mañana tengamos buenas noticias de la India. Podemos recurrir de nuevo a la definición del “rizoma” expuesta anteriormente.

El sonido de las cacerolas “Las cacerolas siempre hacen el mismo viejo sonido” declaró el presidente Erdogan intentando deslegitimizar la frescura política de las protestas en Gezi. El grupo musical Kardes Türküler compuso una canción interpretada con utensilios de cocina y una brillante lírica dedicada al entonces primer ministro que distribuyó exitosamente por YouTube teniendo cientos de miles de visitas en pocos días y una gran repercusión internacional.

El sonido de las cacerolas: “Las cacerolas siempre hacen el mismo viejo sonido” declaró el presidente Erdogan intentando deslegitimizar la frescura política de las protestas en Gezi. El grupo musical Kardes Türküler compuso una canción interpretada con utensilios de cocina y una brillante lírica dedicada al entonces primer ministro que distribuyó exitosamente por YouTube teniendo cientos de miles de visitas en pocos días y una gran repercusión internacional.

¿Qué os sirvió de lo que visteis o supisteis que ocurría en otras plazas? ¿Qué crees que a otras plazas podría servirle de la experiencia de la tuya? ¿Tienes algún mensaje para ellas?

La solidaridad no tiene fronteras pero el nacionalismo sí las tiene. Así que, mientras haya solidaridad, todo es posible. Y debemos recordar las palabras de Mark Twain “la historia no se repite, pero rima” (history doesn’t repeat itself but it does rhyme).

Posdata sobre el intento de golpe de Estado del 15 de julio

En Turquía estamos acostumbrados a vivir grandes acontecimientos dolorosos. Es así desde hace mucho tiempo, pero más aún después de las elecciones del 7 de junio del 2015. Mil personas han muerto tras la ruptura del proceso de paz, entre los atentados suicidas de ISIS y del PKK kurdo y los enfrentamientos entre el ejército y el PKK. El golpe de Estado del 15 de julio fue una noche de horror, especialmente para la gente que vive en las grandes ciudades como Estambul y Ankara, con los aviones militares en el cielo, los tanques en las calles y las explosiones y el bombardeo del Parlamento. Unas 300 personas fueron asesinadas. Los seguidores del AKP salieron a la calle respondiendo al llamamiento de Erdogan y de las mezquitas. El clérigo Fethullah Gülen es el principal acusado del intento de golpe de estado. Hasta el escándalo de la revelación de leaks por parte de la comunidad de Gülen (algo parecido al Opus Dei) sobre la corrupción del AKP en 2013, Gülen y Erdogan fueron socios y cómplices.

Lo primero que hizo Erdogan la noche del golpe de Estado por televisión fue agradecer lo ocurrido a Allah. Era la primera señal de que el AKP iba a usar y abusar del intento de golpe hasta la última gota para silenciar a la oposición. Es lo que estamos viviendo en Turquía ahora. Un “estado de emergencia” en el que el AKP desarrolla su agenda antidemocrática, neoliberal y violenta contra toda la oposición, especialmente la comunidad de Gülen, de izquierdas y kurda. Y de este modo, Turquía se ha convertido en un país gobernado por decretos legislativos. Tras el 15 de julio, el AKP formó una vaga unidad parlamentaria con otros dos partidos. Así que ahora, teóricamente, en Turquía hay un parlamento, pero en la práctica manda Erdogan. El día de apertura, el nuevo parlamento prolongó las operaciones militantes en Siria e Irak, considerando también las posibilidades de continuar la guerra contra la oposición kurda dentro del país.

Unas 36.000 personas han sido imputadas y enviadas a la cárcel. 110.000 empleados públicos han sido suspendidos, acusados de pertenecer a la red de Gülen, la tercera parte son profesores y directores de escuelas, una parte de este grupo pertenece a grupos de izquierdas. 144 periodistas y escritores han sido encarcelados y este es uno de los indicadores más importantes de la situación actual en Turquía. El gobierno decidió recientemente cortar la emisión y precintar los equipos de una veintena de televisiones y emisoras de radio de izquierdas, kurdas y alevíes, acusadas de hacer propaganda del PKK. Una de estas televisiones es Zarok TV, un canal infantil que emitía dibujos animados como Los Pitufos o Bob Esponja en kurdo. (El Zarok TV y Yön Radyo, una red de radio Aleví, van a empezar sus emisiones con un permiso especial, pero Zarok TV con una obligación de hacer 40% de su emisión en turco.)

En la “clasificación mundial de la libertad de prensa”, elaborada anualmente por Reporteros sin Fronteras, Turquía ocupa el puesto 151 de 180 países. La semana pasada 10 diputados del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), la tercera fuerza del Parlamento, incluyendo a los co-presidentes Selahattin Demirtaş y Figen Yüksedağ, fueron encarcelados. Algunos de los alcaldes y alcaldesas elegidos del HDP están encarcelados también. Un decreto ha eliminado las elecciones a rector en las universidades y ha trasladado la decisión del nombramiento al presidente Erdogan. 370 organizaciones no gubernamentales están suspendidas, incluyendo organizaciones que trabajan por los derechos de la mujer y asociaciones de los abogados. En Turquía, cada día está marcado con una noticia sobre recesión de derechos y libertades. Un tuit que coloca la señal “última hora” sobre la bandera de Turquía en lugar de la estrella y la media luna es un buen resumen de lo que está pasando.

Traducción de Irati Tranche

Índice del dossier: “De Tahrir a Nuit Debout, la resaca de las plazas”